Colegio Salesianos Los Boscos

domingo, 4 de enero de 2015

Las leyendas de la Poinsettia

Esta flor roja con forma de estrella fue bautizada "Poinsettia" en honor del primer embajador de Mexico, Joel Roberts Poinsett. Y las dos leyendas relacionadas con esta hermosa flor navideña, también son mexicanas.


Las dos leyendas de la Flor de Navidad o Flor de Pascua provienen de México. 
Aquí tienes la primera...

PRIMERA LEYENDA
Cuenta esta leyenda acerca de una chica llamada María y su pequeño hermano Pablo. Eran muy pobres pero siempre esperaban la fiesta de Navidad. Todos los años, en la iglesia del pueblo se preparaba un gran pesebre y los días previos a la Navidad el lugar se llenaba de desfiles y fiestas. A los dos niños les encantaba la Navidad, pero siempre se entristecían porque no tenían dinero para comprar regalos. Sobre todo los dos deseaban ofrecerle algo a la iglesia para el Niño Jesús. Pero no tenían nada.
Una noche de Navidad, María y Pablo partieron hacia la iglesia para asistir al servicio. En el camino, cortaron algunas hierbas que crecían a lo largo de la orilla del camino y decidieron ofrecerlo como regalo al Niño Jesús en el pesebre. No tenían nada mejor para regalarle. 
Aunque los otros niños se burlaron de ellos cuando llegaron con su humilde regalo, María y Pablo no dijeron nada porque sabían que habían dado lo que mejor podían ofrecer. En cambio, se dedicaron con mucho esmero a colocar prolijamente las plantas verdes alrededor del pesebre. Y fue entonces que sucedió el milagro: los extremos de cada hoja verde se fueron convirtiendo en brillantes pétalos rojos, y pronto el pesebre quedó rodeado de hermosas flores en forma de estrella, tal cual las conocemos hoy.

SEGUNDA LEYENDA
Habla esta leyenda sobre Pepita, una niña mexicana muy pobre que no tenía un regalo para ofrecerle al Niño Jesús durante las celebraciones de Navidad. Mientras Pepita caminaba lentamente hacia la capilla con su primo Pedro, su corazón estaba muy apenado.
"Pepita, le dijo Pedro para consolarla, "estoy seguro que aún el más humilde regalo, si es ofrecido con amor, será más que bienvenido ante sus ojos".
Ya no sabiendo qué otra cosa hacer, Pepita se arrodilló al costado del camino y recogió un puñado de hierbas y le dio la forma de un ramo. Pero mirando de reojo su ramo de malezas, Pepita se sintió aún más triste y avergonzada que nunca por la humildad de su ofrecimiento y cuando ingresó a la pequeña capilla del lugar no pudo evitar que se le escapara una lágrima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario